Chumbeque: la dulce tradición de Iquique que nació de un encuentro cultural
El chumbeque nació en Pozo Almonte cuando un inmigrante cantonés adaptó una receta china con ingredientes locales; hoy es emblema de Iquique.
En 1920, en Pozo Almonte, un inmigrante cantonés llamado Ernesto Koo Flores y su esposa Petronila Bustillo hicieron algo que parecía simple: adaptaron una receta china de turrón usando los ingredientes que tenían a mano en la pampa salitrera. De ese gesto nació el chumbeque, un dulce que un siglo después sigue vendiéndose en todo el Norte Grande.
Chumbeque: un turrón patentado por la siguiente generación
La receta original se transmitió primero a su hija, Ernestina Koo, quien continuó la venta del dulce. Más tarde, un sobrino de la familia, Arturo Mejía Koo, expandió la producción y patentó la fórmula del turrón de capas durante la década de 1970, asegurando que la receta familiar no se perdiera ni se copiara sin control.
Lo que hace especial al chumbeque no es solo su sabor, sino su origen mestizo: una técnica de turrón cantonés, adaptada con productos disponibles en una zona desértica y minera, donde los ingredientes "tradicionales" de cualquier receta original simplemente no existían.
De la pampa salitrera a todo el Norte Grande
Lo que comenzó como un negocio familiar en Pozo Almonte hoy se consume en Iquique, Arica y Antofagasta, e incluso ha llegado tan lejos como Punta Arenas. El chumbeque dejó de ser un dulce local hace mucho tiempo: es, en la práctica, uno de los pocos productos gastronómicos que atraviesa todo el territorio chileno con el mismo nombre y la misma historia de origen.
La línea de tiempo del chumbeque
- 1920: Ernesto Koo Flores y Petronila Bustillo crean la receta en Pozo Almonte
- Generación siguiente: su hija Ernestina continúa la venta
- Década de 1970: un sobrino patenta la fórmula y expande la producción
- Actualidad: se vende desde Arica hasta Punta Arenas
Un emprendimiento que sigue siendo familiar
A diferencia de otros productos que terminan absorbidos por grandes marcas, el chumbeque sigue produciéndose en buena parte de forma artesanal y familiar, con recetas que pasan de una generación a la siguiente sin pasar por una fábrica industrial.
Para quien sigue el emprendimiento gastronómico tradicional del Norte Grande, el chumbeque es un caso de estudio perfecto: cómo una receta nacida de la migración y la necesidad puede convertirse, con el tiempo, en una tradición regional que nadie cuestiona.





