Laguna Cejar: flotar sin esfuerzo en el corazón salado del desierto
La Laguna Cejar, con alta concentración de sal y litio, permite flotar sin esfuerzo a 2.300 metros de altitud, cerca de San Pedro de Atacama.
El cuerpo humano normalmente exige esfuerzo para mantenerse a flote. En la Laguna Cejar, esa regla desaparece: la concentración de sal y litio en el agua es tan alta que flotar deja de ser un ejercicio y se convierte, simplemente, en lo que el agua hace por usted.
Laguna Cejar: el mar Muerto del desierto de Atacama
Ubicada a 26 kilómetros al sur de San Pedro de Atacama y a 2.300 metros de altitud, la Laguna Cejar suele compararse con el mar Muerto por una razón concreta: ambos cuerpos de agua tienen una salinidad tan elevada que el cuerpo humano flota sin necesidad de nadar ni hacer esfuerzo alguno.
Esa propiedad física convierte a la laguna en una experiencia sensorial distinta a cualquier otra piscina natural: el visitante simplemente se recuesta sobre la superficie y el agua lo sostiene, mientras el paisaje del salar y la cordillera rodean la escena.
Ojos del Salar: el contraste de agua dulce
El mismo recorrido que lleva a la Laguna Cejar suele incluir una parada en los Ojos del Salar, dos pozas de agua dulce que ofrecen un contraste refrescante después de la experiencia salina. A diferencia de Cejar, estas pozas permiten un baño más convencional, sin la sensación de flotación forzada del agua salada.
El circuito Cejar - Ojos del Salar
- Laguna Cejar: alta salinidad, flotación sin esfuerzo
- Ubicada a 26 km de San Pedro de Atacama, 2.300 m de altitud
- Ojos del Salar: dos pozas de agua dulce como contraste
- Ambos puntos se visitan habitualmente en un mismo recorrido
Un ecosistema que exige cuidado
La combinación de salar, agua y vida microbiana que sostiene este ecosistema es delicada: el uso de protector solar o cremas antes de ingresar al agua puede alterar el equilibrio químico de la laguna, por lo que la mayoría de los operadores recomienda evitar estos productos antes del baño.
Para quien busca experiencias de bienestar poco convencionales en el desierto de Atacama, la Laguna Cejar ofrece algo que pocos destinos en el mundo pueden replicar: la sensación física de que el agua, literalmente, no permite hundirse.





